sábado, 24 de mayo de 2008

Cultura Romana



Geografía histórica del Imperio Romano

Roma se fundó en el centro oeste de la fértil llanura del Lacio, en un punto estratégico, junto al río Tíber y rodeada de siete colinas que garantizaban su seguridad. La ciudad estaba por lo tanto entre dos grandes civilizaciones que le influyeron de forma decisiva, los etruscos al norte y las colonias griegas de la Magna Grecia al sur.
Península itálica se encuentra situada en el sureste de Europa, justo en el centro del Mediterráneo, hecho que facilitó el control que Roma ejerció en las tres riberas de su cuenca, la europea, la africana y la asiática. Con una disposición longitudinal, la famosa bota limita al norte con los Alpes, al sur con el mar Jónico, al este con el mar Adriático y al oeste con el Tirreno. Su relieve está dominado por dos cordilleras, al norte los Alpes que constituyen una barrera casi infranqueable que la separa de centroeuropa, y los Apeninos, cordillera de menor altura que recorre todo su territorio de norte a sur, pero con numerosos pasos naturales que facilitan la comunicación entre los dos mares. El resto de la península está formado por llanuras y suaves colinas. La costa es en su mayor parte baja y rectilínea por lo que escasean los puertos naturales, excepto en la Campania, al sur del Lacio. La situación estratégica de Italia, explica la llegada desde fechas muy tempranas de diferentes pueblos. A finales del segundo milenio llegó una oleada de tribus de origen indoeuropeo que se mezclaron con las comunidades autóctonas. En el norte se asentaron los galos, y en el centro los umbros, oscos, sabinos, volscos, ecuos, latinos y samnitas. Poco después penetraron dos pueblos de mayor desarrollo cultural y económico dedicados sobre todo a la artesanía y al comercio, los etruscos, procedentes de Asia Menor, y finalmente los griegos.

La Leyenda del Origen de Roma

Según la tradición romana, la ciudad de Roma fue fundada en el año 753 a.C. por los gemelos Rómulo y Remo a las orillas del Tíber, esta pequeña ciudad floreció y se desarrolló hasta llegar a ser considerada durante la época previa a la República, superior a sus vecinos, haciéndose cada vez más fuerte a medida que se apoderaba de mas territorios. Ya en la República, alrededor del año 270 a.C. Roma dominaba toda la península Itálica y seguía su expansión.

Origen Histórico

Los latinos se establecieron en la llanura del Lacio dedicados a la agricultura y la ganadería. Sin embargo el acoso de volscos y ecuos les obligó a agruparse en los montes albanos donde fundaron su primera ciudad Alba Longa. En la primera mitad del s. VIII las tribus latinas asentadas junto al Tíber, fueron rodeadas por sabinos y etruscos. Para defender de forma más eficaz su territorio decidieron formar una federación y refugiarse en las siete colinas próximas (Palatino, Aventino, Esquilino, Quirinal, Celio, Viminal y Capitolio). El centro de esta federación sería un asentamiento protourbano en el Palatino, Roma, cuya fundación según la tradición se remonta al año 753 a.C.

El dominio etrusco
Si los 4 reyes latinos (Rómulo, Numa Pompilio, Tulio Hostilio y Anco Marcio) elaboraron las primeras leyes, consolidaron las fronteras y fomentaron el espíritu civil de los primeros romanos, fueron los tres reyes etruscos (Tarquinio Prisco, Servio Tulio y Tarquinio el Soberbio) los que convirtieron una pequeña aldea en una auténtica urbe sentando los cimientos de la grandeza de Roma. Los reyes etruscos introdujeron importantes reformas sociales (ejército, impuestos...) e impulsaron una política de construcción de obras públicas de tipo civil (Circo Máximo), religioso (Capitolio), militar (murallas) y de infraestructuras como el alcantarillado (Cloaca Máxima).
También realizaron aportaciones de tipo cultural, algunas de origen griego (alfabeto, escritura, antropomorfización de los dioses y templos) y otras propias como sus creencias (culto a los antepasados muertos y ritos de adivinación) y la forma realista de representación de las esculturas.

Fin de la Monarquía
La expulsión de los etruscos se inscribe en un contexto de decadencia de esta civilización y en el interés de los patricios por hacerse con todo el poder y se debió posiblemente al malestar con la forma tiránica en la que gobernaba Tarquinio el Soberbio.
Tras la expulsión de los etruscos y a lo largo de ocho siglos Roma fue ampliando su dominio, primero sobre Italia y posteriormente sobre todo el Mediterráneo hasta conseguir el sueño de Alejandro Magno, unir bajo un solo Estado y una misma forma de vida todas las civilizaciones antiguas mediante el proceso de romanización: lengua, cultura y derecho comunes para todos los pueblos.

La República (509-27 a.C)
La expulsión de los etruscos trajo consigo la creación de un nuevo sistema político, una república de tipo oligárquico.

La expansión territorial
Los romanos explicaron su expansión por motivos defensivos, afirmando que las conquistas tenían el objetivo de protegerse de los ataques de los pueblos vecinos.

La conquista de Italia (s. IV.III a.C.)
Los avances iniciales fueron lentos y con algunas derrotas que llegaron a amenazar la supervivencia de la propia Roma. Los romanos comenzaron su expansión en el s. IV a.C. derrotando a los volscos y ocupando todo el Lacio. A lo largo del siglo siguiente conquistaron toda la Península:
Primero la Italia central con la ocupación de la Campania, zona bajo dominio de los samnitas tras el repliegue etrusco. Posteriormente avanzaron hacia el norte donde derrotaron a etruscos y galos. Finalmente se expandieron hacia el sur de donde expulsaron a los griegos. A pesar del apoyo que estos tuvieron de algunas ciudades estado de la Grecia continental.
Conquista del Mediterráneo (III-I a.C.)

Mediterráneo Occidental (III-II a.C)

Desde el s. IV a.C. y como consecuencia de la descomposición de la civilización griega y del Imperio de Alejandro Magno, Cartago mantenía una posición hegemónica en el Mediterráneo. Sin embargo, la conquista de Italia convirtió a Roma en una gran potencia que amenazaba sus intereses comerciales y territoriales.
El control de la isla de Sicilia fue el desencadenante del conflicto que enfrentó a Roma con Cartago en las denominadas Guerras Púnicas que se prolongaron más de 100 años. Durante este conflicto Roma se vio asediada y estuvo a punto de perecer.
Finalmente, tras la derrota de Aníbal por Escipión, Roma destruyó el poder cartaginés y pudo ocupar todo el Mediterráneo Occidental incluyendo España, norte de África, Sicilia y Córcega.

Conquista del Mediterráneo Oriental(II-I a.C)
La conquista del Mediterráneo oriental únicamente se puede explicar por ambiciones imperialistas, ya que no había ni motivos defensivos ni de seguridad.
Los reinos helenísticos en los que se dividió el Imperio de Alejandro tras su muerte, fueron conquistados progresivamente por los romanos. Primero cayó Macedonia y Grecia, después Siria y Asia Menor, culminando finalmente con la conquista de Egipto por Octavio Augusto.

La crisis política
La incapacidad de las instituciones republicanas para garantizar la paz social y asegurar la gobernabilidad de todo el territorio, provocó el acceso al poder de los militares con dictaduras como la de Sila, y, fracasada ésta, con triunviratos que terminaron en guerras civiles por las ambiciones personales de sus miembros.
El primer triunvirato (Pompeyo, Craso y Cesar), acabó con la victoria de César. La amenaza que significaba su gobierno personal para la aristocracia republicana explica su asesinato en el año 44 a.C.
A su muerte le siguió el segundo triunvirato de Octavio, Lépido y Marco Antonio que acabó con el triunfo del primero después de una nueva guerra civil contra Marco Antonio.
Octavio Augusto transformó las instituciones republicanas y estableció el Principado, sistema político que dio comienzo a una nueva fase en la historia de Roma, el Imperio

El Imperio

Características políticas: Augusto conformó un nuevo sistema político basado en la autoridad personal y reforzado con la legitimidad que ofrecían las instituciones republicanas. Para evitar disputas por el trono, Augusto fijó un sistema sucesorio, por el cual el emperador elegía a su sucesor, normalmente un miembro de su gens. Cuando el heredero no era su hijo, nombraba al elegido hijo adoptivo.

Alto Imperio: el principado (27 a.C-192 d.C.)
Organización política
En términos generales, fue un periodo de estabilidad gracias a la prosperidad económica, al apoyo de un ejército profesionalizado y a la creación de una eficaz administración. Durante el alto Imperio continuo la expansión territorial. Al norte la frontera quedo fijada en la línea Rin y Danubio,(tras las conquistas de Germania y la Dacia) al oeste en las Islas Británicas, al sur en el Sahara y al este en Mesopotamia. Durante este periodo se sucedieron tres dinastías (Julia Claudia, Flavia y Antonina)

La sociedad romana
Grupos sociales
La población de Roma se estructuraba según la riqueza y los derechos legales. Había hombres libres (ciudadanos, libertos y clientes) y esclavos. Patricios y plebeyos formaban el grupo de ciudadanos aunque con diferentes derechos. Los patricios eran los descendientes de los fundadores de Roma y se agrupaban en gentes, familias con un antepasado común. Formaban una clase privilegiada, gracias a la posesión de grandes latifundios, y política, ya que eran los únicos ciudadanos con derechos políticos. Los plebeyos eran ciudadanos que se establecieron en Roma tras su fundación y únicamente poseían derechos civiles. Vivían de la artesanía y el comercio o pequeñas propiedades rurales. Había también un pequeño número de clientes, libertos y esclavos que realizaban todo tipo de trabajos. Los clientes eran libres pero mantenían alguna relación de dependencia jurídica con el patrono del que recibían protección. Los esclavos pertenecían a un señor o al Estado y carecían de derechos. Habían llegado a esta situación por nacimiento, delitos o como prisioneros de guerra. Los libertos eran antiguos esclavos que habían conseguido la libertad por compra o por los méritos realizados.

Forma de gobierno
El gobierno de Roma se organizaba a partir de tres instituciones, rey, senado y asambleas (comicios centuriados).El rey poseía amplios poderes (militar, legislativo, religioso...). Era electivo y con carácter vitalicio. El Senado, formado por los pater familias de las principales gentes, asesoraba al rey en los principales asuntos. Los comicios eran las asambleas en las que participaban los patricios. Tenían ciertas competencias legislativas y judiciales, y elegían también al rey a propuesta del Senado.




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